Particularidades del consentimiento informado en el ámbito de la medicina medicina voluntaria o satisfactiva (V). La obligación de informar del personal sanitario como elemento de la lex artis.

Retomando la cuestión por donde la dejamos la semana pasada, examinemos ahora la peculiaridad que reviste al hecho de que en estos ámbitos, el deber que el profesional sanitario tiene de informar debidamente al paciente se configura como un elemento propio de la lex artis consustancial al ejercicio de cualquier profesión sanitaria, tal y como pueden ser los demás elementos propios de la materia.

Así, según el art.4.3 de la Ley 41/2002 que venimos comentando, el médico responsable del paciente queda obligado a garantizar el cumplimiento de su derecho a la información, definiendo la norma como tal  en su art.3 al “ profesional que tiene a su cargo coordinar la información y la asistencia sanitaria del paciente o del usuario, con el carácter de interlocutor principal del mismo en todo lo referente a su atención e información durante el proceso asistencial, sin perjuicio de las obligaciones de otros profesionales que participan en las actuaciones asistenciales.” La conveniencia de que concurra la función de informar en el médico a cargo del paciente ha sido subrayada por la jurisprudencia, y procede de la necesidad de que la comunicación y la información sea fluida, garantizándose la utilidad práctica de la misma. En ese sentido, la STS 26 de septiembre de 2000 entendió que “el deber que corresponde al médico de informar al paciente no resulta suficiente ni convincentemente cumplido en el supuesto de autos, ya que tal comunicación es de cargo directo y personal del facultativo que va a realizar la intervención, pues debe conocer la trascendencia y alcance de la misma detallando las técnicas disponibles”.

Ahora bien, dicha obligación de informar se extiende no sólo al médico responsable, sino a todos los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial o le apliquen una técnica o un procedimiento concreto, según se desprende de la redacción del art.4 de la Ley 41/2002.

La concepción de la obligación de informar como uno más de los parámetros de corrección a los que ha de ajustarse toda actividad sanitaria, y que compete a todo profesional sanitario que intervenga en el tratamiento del paciente (y diagnóstico en la medicina curativa), aparece subrayada en el art.2.6 de la Ley, que señala que “todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente”. Aspecto éste que ha sido criticado por GUERRERO ZAPLANA[1], quien considera  que lo lógico hubiera sido centralizar la obligación de información sólo en el médico responsable, y no sólo respecto al tratamiento principal, sino respecto a todos los procedimientos, ya que de no ser así cabría pensar que se requeriría solicitar un nuevo consentimiento informado para todas y cada una de las actuaciones a la que fuese sometido el paciente.

En cualquier caso,  el núcleo de la obligación del médico está constituido por un contrato a través del cual surgen obligaciones para el facultativo a cuyos cuidados se somete el paciente. El sustrato de este contrato se encuentra constituido por la lex artis ad hoc, como señala la Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de marzo de 1991, entendiéndose por tal “ 1) Tal lex implica una medición de una conducta, a tenor de unos haremos que valoran la citada conducta. 2) Objetivo: valorar la corrección o no del resultado de dicha conducta o su conformidad con la técnica normal requerida, o sea, que esa actuación médica sea adecuada o se corresponda con la generalidad de conductas profesionales ante casos análogos. 3) Técnica: los principios o normas de la profesión médica en cuanto ciencia se proyectan al exterior a través de una técnica y según el arte personal de su autor o profesionalidad: el autor o afectado por la lex es un profesional de la medicina. 4) El objeto sobre El que recae: especie de acto (clase de intervención, medios asistenciales, estado del enfermo, gravedad o no, dificultad de ejecución). 5) Concreción a cada acto médico o presupuesto ad hoc; tal vez sea éste el aporte que individualiza a dicha lex artis, así como en toda profesión rige una lex artis que condiciona la corrección de su ejercicio, en la médica, esa lex, aunque tenga un sentido general, responde a las peculiaridades de cada acto, en donde influirán en un sentido u otro los factores antes vistos”.

 

Los facultativos, así como todo profesional sanitario que intervenga en el tratamiento tienen la obligación de informar al paciente en la medida de lo posible y a los sujetos por él autorizados tal y como se detalló anteriormente, formando tal obligación parte integrante de la lex artis. Además, tal y como indica la Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de abril de 1994, deberán informar no sólo del tratamiento o posoperatorio o de los riesgos que pudieran esperarse tal y como indica la Ley, sino de la circunstancia de que los medios de los que disponen en el centro pudieran resultar insuficientes, de manera que se posibilitase al paciente proseguir o iniciar el tratamiento en otro centro mejor equipado. En todo caso, la información ha de prestarse al paciente antes de que éste preste su consentimiento, ya que la información es un requisito previo para su validez.

 

El cumplimiento de la obligación de informar por parte de los sujetos a los que la ley obliga a hacerlo ha de verse asegurado por el centro del que dependan. Así, la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de febrero de 2005 condenó solidariamente al médico y a la clínica, entendiendo que competía también a éste el aseguramiento de que el paciente recibiera la información pertinente previa a la intervención.

Pues hasta aquí la disertación a propósito de la integración del deber de información en la lex artis médica. Continuaremos la semana que viene examinando la particularidad y relevancia del tiempo en el consentimiento informado en el ámbito de la medicina satisfactiva o voluntaria.

Seguimos a su entera disposición.

 

Juan Campos Fernández

Licenciado en Derecho

Máster en Derecho Sanitario, Bioética y Derecho a la Salud en la Unión Europea.


[1]    GUERRERO ZAPLANA, El consentimiento informado. Su valoración en la jurisprudencia, Valladolid, 2004.

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