Particularidades del consentimiento informado en el ámbito de la medicina medicina voluntaria o satisfactiva (VI).La relevancia del tiempo en el consentimiento informado.

En anteriores entradas,se ha hecho referencia a que la información ha de prestarse antes del consentimiento, al ser éste un requisito para su validez. Parámetro que pese a su indiscutible relevancia práctica, la norma no ha considerado digna de una mayor atención. No obstante, sí que merece al menos que nos detengamos al menos a ofrecer un breve apunte a propósito de la relevancia de la variable temporal en el ámbito del consentimiento informado, y particularmente en la medicina satisfactiva. Pues bien, retomando nuevamente la cuestión en el punto en que la dejamos la última vez, procedamos pues a examinar la relevancia de la que el tiempo está revestido en el consentimiento informado.

La ley , en los arts. 2, 4, 5 y 6 simplemente hacer referencia a que la información ha de ser “adecuada”. Sin embargo, tanto la doctrina como la jurisprudencia entienden que la información, para que sea válida, ha de prestarse con una antelación suficiente, de tal manera que el paciente pueda procesarla y reflexionar conforme a ella, decidiendo en base a dicha reflexión lo más conveniente para sus intereses. En la ley dicha teoría parece sugerirse en el art.8.1, que señala que “toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la información pre vista en el artículo 4, haya valorado las opciones propias del caso”. No es sin embargo suficiente. La importancia del tiempo resulta capital en el caso del consentimiento informado, ya que privar al paciente del tiempo preciso para madurar la información equivale a privarle de ésta, puesto que su eficacia queda anulada al no disponerse del tiempo preciso para madurarla.

El deber de información ha de entenderse también como una obligación de tracto sucesivo, y no aislado en un momento concreto en el tiempo, en tanto que ésta puede ser cambiante, y afecta a todos y cada uno de los elementos del tratamiento. Por consiguiente, entiendo que el deber del médico debe ser el de informar al paciente siempre que tenga alguna novedad, para mantener las noticias que éste tenga de sus estado actualizadas. Sería también oportuno que el médico informase al paciente aun cuando no sea así, para indicarle cada cierto tiempo que su estado sigue igual, permitiéndole valorar en su fuero interno si la decisión previamente adoptada sigue siendo válida conforme a sus intereses y preferencias. Así lo entienden también CERVILLA GARZÓN1 y BLANCO PÉREZ-RUBIO2. Y como señala DOMÍNGUEZ LUELMO “el derecho a la autodeterminación del pacientes obre su propio cuerpo no sólo justifica o fundamenta el derecho a ser informado como presupuesto previo a su consentimiento, sino también que, por su conexión con la libertad (ya que sólo quien conoce todos los aspectos de su enfermedad puede consentir libremente mientras la enfermedad persista) justifica que le derecho a ser informado persista a lo largo de toda la relación entre el paciente y el profesional sanitario, y no se agote en el momento de consentir previo al tratamiento o intervención”3

En los supuestos de medicina satisfactiva, según se desprende de la Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de julio de 2003, la necesidad de proporcionar la información suficiente y con la debida antelación adquiere una mayor relevancia, señalándose que “ si bien existió una información actualizada, puntual y precedente a la intervención objeto del pleito, (…) y no procede admitir que la información anterior resulte vigente y eficaz y pueda proyectarse a la operación que es objeto de este proceso, sobre todo cuando como respuesta a aquélla la recurrente decidió no operarse. La jurisprudencia exige e impone que para estos supuestos de contrato de arrendamiento de obra se acrecienta la obligación del facultativo de prestar cumplida información, al revestir el deber del médico y derecho del cliente, constituyendo un derecho humano fundamental (…). En el presente caso se infringió el deber de información, pues no se trata de una información oportuna y efectiva, ya que no consta acreditado que se hubiera realizado con una inmediatez temporal razonable a la operación de senos, lo que era carga probatoria del médico demandado (…) La no prestación de información representa una infracción de la lex artis ad hoc”.

Juan Campos Fernández

Licenciado en Derecho

Máster en Derecho Sanitario, Bioética y Derecho a la Salud en la Unión Europea.

1 CERVILLA GARZÓN, La prestación de servicios profesionales, Valencia, 2001.

 

2 BLANCO PÉREZ-RUBIO, op.cit.

 

3 DOMÍNGUEZ LUELMO, Derecho sanitario y responsabilidad médica (2ª Ed), Valladolid, 2007. pág.162

 

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