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A VUELTAS CON LAS TASAS

DIVORCIOS Y PAREJAS DE HECHO
Detengámos un momento, y analicemos la ley. En relación a las exenciones objetivas de la tasa se recoge en su articulado una serie de supuestos por los que no hay que tributar.
Entre ellos, “… los procesos matrimoniales que versen exclusivamente sobre la guarda y custodia de hijos menores o sobre alimentos reclamados por un progenitor contra el otro en nombre de los hijos menores”. Artículo 4 de la Ley 10/2012, de 20 de noviembre, por la que se regulan determinadas tasas en el ámbito de la Administración de Justicia.
Dada la anterior redacción y puesta en conexión con el divorcio, hemos de precisar, en primer lugar que no todos los procesos de divorcio están exentos del pago de la tasa.
Tan real como la vida misma, si queremos modificar nuestro estado civil y rehacer nuestras vidas hemos de tributar como buenos ciudadanos y contribuyentes.
Pero,… ¿cuánto nos supondría volver a nuestro status de soltero? Bueno, todo depende …..
Si estamos incursos dentro de un proceso de mutuo acuerdo los costes pueden reducirse bastante. Así con la interposición de la demanda, y al tramitarse ésta por los cauces del juicio verbal, debiéramos abonar ad initium unos 150€, a lo que habría que añadir otros 90€ al tratarse de un procedimiento de cuantía indeterminada, lo que implicaría un desembolso inicial de 240€. Este es el mínimo que el Erario fija para poder modificar nuestro estado civil.
Y ¿qué ocurre entonces con los divorcios contenciosos? ¿Qué ocurre cuando la dinámica de pareja está tan enquistada que es imposible un entendimiento entre los cónyuges? Pues que se hace negocio de ello:
Demanda inicial: 150€
Cantidad adicional variable ( y al ser un procedimiento de cuantía indeterminada, establece la Ley de Tasas en su artículo 6.2 que se valolarán en 18.000€ la cuantía de los mismos a los efectos de establecer la base imponible de la tasa); así pues:
18.000€ x 0,5%= 90€
Es evidente que si se llega a los extremos de presentar un procedimiento contencioso, una vez se reciba la demanda, lo más normal es que además de contestarla, reconvinamos (o contrademandemos), por lo que, otra vez, hay que preparar el bolsillo, y tributar del mismo modo que si estuviésemos presentando la demanda de divorcio:
Reconvención: 150€
Cantidad adicional variable: 90€
Otros 240€ para la saca. Sume y siga.
Con frecuencia, una vez que se dicta Sentencia, lo más normal es que alguno de los litigantes no esté conforme con la totalidad de los pronunciamientos que se recogen en el fallo judicial.
Por lo que si se está planteando la posibilidad de recurrir, prepare el bolsillo, o haga acopio de efectivo, toda vez que la interposición del recurso de apelación le supondrá un desembolso mínimo de 800€. A estas alturas, nuestro divorcio ha generado unas tasas de 1.280€.
Eso sí, el legislador, en su altruista y desinteresada labor, ha excluido del pago de la tasa aquellos procedimientos en los que hay menores implicados, quedando fuera de la obligación de abono los divorcios con hijos menores en los que se diluciden cuestiones de guardia y custodia y alimentos de la progenie.
No obstante, ¿qué ocurre con aquellas parejas que han optado por una vida en común sin descendencia? La respuesta y llana y sencilla: pagar tasas.
Y lo que es más lacerante aún si cabe, ¿qué ocurre con las parejas de hecho con hijos menores? Una vez más: pagan tasa. Y esta vez con independencia de si se reclaman alimentos para los hijos. Esto es así, porque no nos encontramos incursos en un proceso matrimonial, el vínculo legal del matrimonio no concurre.
Todo lo anterior expresa una técnica legislativa paupérrima del poder constituido, ya que de facto se produce una doble discriminación: respecto a las familias sin hijos menores, y respecto a las parejas de hecho. Se produce una clara contradicción y contravención de los principios fijados por el constituyente.
Entendemos que en estas situaciones es clara la violación del artículo 14 de la Carta Magna: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

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